Columna de autor | Tymur Levitin sobre lengua, significado y comunicación

Tymur Levitin
Fundador y principal experto lingüístico de Levitin Language School

Tymur Levitin es fundador de Levitin Language School, profesor de inglés y alemán, traductor y autor de materiales dedicados a comprender cómo funciona una lengua cuando deja de ser un sistema de ejercicios y se convierte en comunicación entre personas reales.

🔞 Contenido dirigido a lectores adultos

Este artículo analiza un caso real en el que una pronunciación incorrecta puede generar una asociación extremadamente inapropiada en otras lenguas. No es necesario reproducir aquí la palabra vulgar implicada.

El objetivo es lingüístico, educativo y preventivo.

Una palabra escrita no llega al oído de nuestro interlocutor

Cuando vemos una palabra extranjera escrita, tenemos una ventaja que desaparece durante una conversación.

Podemos verla.

Sabemos dónde empieza y dónde termina. Reconocemos sus letras. Quizá incluso conocemos su significado.

Pero nuestro interlocutor no recibe ninguna de esas cosas cuando hablamos.

Recibe sonido.

Si queremos decir la palabra alemana Job, nosotros podemos tener perfectamente clara en nuestra mente la secuencia escrita J-o-b.

La otra persona no la ve.

Tiene que reconstruir una palabra a partir de la señal acústica que hemos producido.

Y ahí aparece una diferencia fundamental:

la palabra que creemos estar pronunciando no siempre coincide con la palabra que otra persona puede reconocer.

El problema no está en las letras de «Job»

El alemán tomó Job del inglés.

La pronunciación alemana comienza con [dʒ] y, debido al ensordecimiento de la consonante final característico del alemán, la realización habitual es [dʒɔp].

Para algunos estudiantes, el sonido inicial puede resultar problemático.

Si [dʒ] se sustituye por algo parecido a [j], el estudiante puede seguir pensando:

«Estoy diciendo Job, solo que con acento».

Desde su perspectiva, la identidad de la palabra no ha cambiado.

Desde la perspectiva del oyente, sí puede haber cambiado.

En varias lenguas eslavas, una secuencia sonora resultante de esa sustitución puede recordar de forma muy clara una expresión extremadamente vulgar y agresiva de carácter sexual.

El problema, por tanto, no consiste simplemente en que la pronunciación sea «menos alemana».

El problema es que el oyente puede clasificar la señal como otra cosa.

La intención no viaja por el aire

Este punto merece especial atención en la enseñanza de idiomas.

La intención existe en la mente del hablante.

El sonido existe fuera de ella.

Entre ambos hay un proceso:

intención → articulación → señal acústica → percepción → identificación → significado

Normalmente, todo ocurre tan rápido que ni siquiera somos conscientes de estas etapas.

Pero cuando aprendemos una lengua extranjera, cualquiera de ellas puede fallar.

Podemos seleccionar la palabra correcta.

Podemos construir una frase gramaticalmente correcta.

Podemos saber exactamente qué queremos decir.

Y, aun así, producir una señal que lleve al oyente hacia una interpretación diferente.

Por eso la frase:

«Pero yo quería decir Job»

no describe todo el proceso comunicativo.

La pregunta relevante también es:

«¿Qué información recibió realmente la otra persona?»

Pronunciar no significa leer letras en voz alta

Este problema se vuelve más claro cuando dejamos de pensar en la pronunciación como una conversión mecánica de grafías en sonidos.

Una letra no posee una pronunciación universal.

La misma grafía puede representar sonidos diferentes en distintas lenguas, y un hablante puede aplicar inconscientemente hábitos fonéticos adquiridos en otro sistema.

Por eso aprender una palabra nueva implica al menos tres conocimientos diferentes:

cómo se escribe;

qué significa;

cómo debe realizarse acústicamente para que otro hablante pueda reconocerla.

El tercero suele recibir menos atención de la que merece.

Y, sin embargo, es precisamente el que conecta el conocimiento interno del estudiante con la percepción del interlocutor.

¿Es simplemente una cuestión de acento extranjero?

No.

Y esta distinción es importante.

Tener acento no significa hablar mal.

Una persona puede conservar rasgos fonéticos del español, ucraniano, polaco, alemán o cualquier otra lengua y comunicarse con enorme precisión.

El objetivo razonable de la pronunciación no tiene por qué ser borrar toda huella de nuestra historia lingüística.

La cuestión decisiva es otra:

¿la variación mantiene reconocible la palabra que queríamos decir?

Si la respuesta es sí, podemos estar ante un acento perfectamente compatible con una comunicación eficaz.

Si la respuesta es no, ya no hablamos solamente de acento.

Estamos ante un cambio potencial en la identificación de la palabra.

En el caso de Job, esa diferencia puede ser especialmente importante.

Cada oyente escucha con todos los idiomas que conoce

Una conversación multilingüe contiene algo que los ejercicios tradicionales difícilmente pueden reproducir.

El oyente no llega vacío.

Trae consigo su lengua materna, otras lenguas que conoce, recuerdos, asociaciones, experiencias sociales y patrones fonéticos aprendidos durante años.

Por eso una misma secuencia sonora puede provocar asociaciones completamente distintas en dos personas.

Para una puede ser simplemente un intento de pronunciar una palabra alemana.

Para otra puede parecer inmediatamente una palabra conocida de otra lengua.

Esto explica por qué algunos errores son prácticamente invisibles en un entorno y muy llamativos en otro.

El riesgo no pertenece únicamente a la palabra ni únicamente al hablante. Surge del encuentro entre sistemas lingüísticos.

Aquí la fonética se convierte en pragmática

En un curso podemos separar cómodamente las materias:

fonética;

vocabulario;

semántica;

pragmática;

comunicación intercultural.

En la vida real, esas divisiones desaparecen.

Un cambio fonético puede provocar una identificación léxica diferente.

La nueva identificación activa otro significado.

Ese significado genera una interpretación social.

Y la interpretación puede producir una reacción.

Por tanto:

sonido → palabra percibida → significado → interpretación → reacción

Una diferencia articulatoria aparentemente pequeña puede recorrer toda esa cadena.

Esta es una de las razones por las que enseñar pronunciación no debería reducirse a decidir si alguien «suena nativo».

La pronunciación también sirve para proteger el significado que queremos transmitir.

¿Qué responsabilidad tiene el profesor?

Supongamos que un estudiante pronuncia Job de la manera problemática.

El profesor podría limitarse a decir:

«No. El sonido inicial es [dʒ]. Repítelo».

Eso corrige el ejercicio.

Pero quizá no prepara al estudiante para recordar por qué esa diferencia importa.

Cuando existe una consecuencia intercultural concreta, considero más útil explicar el mecanismo.

A un adulto se le puede decir claramente:

«Ten cuidado con esta pronunciación. En algunas lenguas eslavas puede sonar como una palabra extremadamente vulgar, aunque tú no tengas ninguna intención de decirla».

Ahora el estudiante no solo conoce una regla fonética.

Comprende una posible consecuencia comunicativa.

Y esa diferencia transforma la corrección en conocimiento aplicable.

¿Y con los menores?

No es necesario explicar a un niño el significado explícito de la asociación.

La advertencia puede ser sencilla:

«Tenemos que pronunciar bien el comienzo de esta palabra porque, si lo cambiamos, en otros idiomas puede sonar como una palabra muy inapropiada».

Eso basta.

El estudiante entiende que la distinción no es arbitraria.

El profesor transmite la información necesaria sin introducir contenidos innecesarios para su edad.

La responsabilidad pedagógica no consiste en contarlo todo.

Consiste en decidir qué necesita saber una persona para desenvolverse mejor con la lengua que está aprendiendo.

Aprender pronunciación es aprender a anticipar al oyente

En los primeros niveles solemos pensar desde la perspectiva del estudiante:

¿Qué palabra necesito?
¿Qué regla debo aplicar?
¿Cómo construyo esta frase?

Con el tiempo aparece otra perspectiva, mucho más poderosa:

¿Cómo va a interpretar esto la persona que me escucha?

Ese cambio modifica profundamente la competencia lingüística.

Ya no utilizamos la lengua únicamente desde nuestro propio conocimiento.

Empezamos a modelar la percepción del interlocutor.

Y ahí la pronunciación adquiere un significado mucho más amplio.

No consiste únicamente en producir sonidos técnicamente correctos.

Consiste en producir señales suficientemente precisas para que otra mente reconstruya el significado que queríamos transmitir.

La lengua existe entre dos personas

Un diccionario puede decirnos qué significa Job.

Una gramática puede ayudarnos a introducir la palabra correctamente en una oración.

Una guía fonética puede mostrarnos sus sonidos.

Pero ninguna de esas piezas funciona de manera aislada cuando empezamos a hablar.

En ese momento aparece otra persona.

Y con ella aparece la interpretación.

Por eso conocer una lengua no consiste únicamente en saber qué significan sus palabras.

También implica comprender qué puede llegar a significar nuestra forma concreta de pronunciarlas para quien está al otro lado de la conversación.

La comunicación no termina cuando pronunciamos una palabra.

Ahí es donde realmente empieza.


Para seguir explorando esta idea

Esta cuestión forma parte de una línea más amplia sobre la distancia entre conocer las palabras y comprender cómo funciona realmente el significado.

The Language Beyond Words
https://levitintymur.com/books/the-language-beyond-words/

The Language Barrier Is Not About Language
https://levitintymur.com/the-code-you-speak-how-language-can-heal-or-destroy-youauthors-column-by-tymur-levitin-on-identity-words-and-what-we-become-when-we-speak/the-language-barrier-is-not-about-language/

Land vs Staat — why one “country” isn’t always the same
https://levitintymur.com/german/land-or-staat-why-one-country-isnt-always-the-same/

Aprender idiomas para utilizarlos en la vida real

Levitin Language School — escuela internacional de idiomas y educación
https://levitintymur.com/

Language Learnings — proyecto educativo de nuestro ecosistema dirigido al público de Estados Unidos
https://languagelearnings.com/

Columna de autor

Tymur Levitin — sobre lengua, significado y comunicación

Fundador de Levitin Language School, profesor de inglés y alemán, traductor y autor de materiales educativos sobre lengua y comunicación real.

Ecosistema educativo internacional:
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