DaZ en Suiza, alemán escolar, dialectos suizos y lenguaje académico: por qué un niño puede hablar alemán y, aun así, tener dificultades en matemáticas, biología o al comprender las instrucciones de sus profesores.
Una familia hispanohablante se muda a la Suiza de habla alemana.
Antes del traslado, los padres han intentado preparar a su hijo.
Quizá ha estudiado alemán durante varios meses. Puede presentarse, responder preguntas sencillas, leer textos básicos y construir oraciones gramaticalmente correctas.
La familia piensa que tiene una base suficiente para comenzar.
Pero llega el primer día de clase.
Durante el recreo, los compañeros hablan en dialecto suizo.
En los libros aparecen textos en alemán estándar.
En matemáticas, el profesor utiliza expresiones que el niño nunca ha encontrado en sus clases de idiomas.
En ciencias, no basta con conocer la respuesta: hay que explicar procesos, establecer relaciones y justificar conclusiones.
El niño puede saber cómo resolver un problema, pero no comprender exactamente qué le pide el enunciado.
Los padres comienzan a preguntarse:
¿Qué alemán necesita realmente nuestro hijo para estudiar en Suiza?
¿Alemán suizo?
¿Alemán estándar?
¿Los dos?
La respuesta útil no consiste simplemente en elegir ambos.
Consiste en comprender qué función cumple cada variedad lingüística y qué necesita hacer el niño con ella.
«Un niño no entra en la escuela a través de un solo idioma. El patio, el aula, el libro de texto y el examen pueden exigir formas diferentes de una misma lengua».
— Tymur Levitin
1. Saber alemán no significa necesariamente poder estudiar en alemán
Imaginemos a dos estudiantes.
El primero puede conversar con sus compañeros, entender bromas y participar en actividades cotidianas.
Sin embargo, tiene dificultades para interpretar textos escolares.
El segundo lee bastante bien en alemán estándar, pero cuando sus compañeros hablan rápidamente en dialecto suizo apenas consigue seguir la conversación.
¿Cuál de los dos sabe alemán?
Los dos poseen conocimientos de alemán.
Pero sus competencias no son idénticas.
La expresión saber alemán es demasiado general cuando intentamos comprender el rendimiento escolar.
Para estudiar en la Suiza germanófona, un niño puede necesitar desarrollar al menos tres dimensiones:
Alemán suizo: comprensión de las variedades dialectales utilizadas en numerosas situaciones de comunicación cotidiana.
Alemán estándar: lectura, escritura, explicaciones formales y acceso a una parte esencial de los materiales escolares.
Alemán académico: capacidad para comprender, analizar, comparar, argumentar y demostrar conocimientos a través de las distintas asignaturas.
Estas dimensiones se relacionan entre sí, pero no son intercambiables.
2. El alemán suizo no es simplemente alemán estándar con otro acento
Una de las primeras sorpresas para muchas familias es descubrir que el alemán hablado habitualmente en la Suiza germanófona puede diferir considerablemente del alemán aprendido en cursos convencionales.
El término Schweizerdeutsch agrupa distintas variedades dialectales alemánicas.
No existe una única forma de alemán suizo idéntica en todas las regiones.
El habla de Zúrich no es exactamente la misma que la de Berna o Basilea.
Las diferencias pueden afectar a la pronunciación, al vocabulario y a determinadas estructuras gramaticales.
Comparemos:
Alemán estándar:
Ich habe keine Zeit.
No tengo tiempo.
Una forma posible en alemán suizo:
Ich ha kei Ziit.
El significado general es equivalente.
Pero para un niño acostumbrado exclusivamente al alemán estándar, reconocer inmediatamente la expresión puede requerir un esfuerzo adicional.
¿Por qué un niño puede quedarse callado aunque conozca el alemán?
Porque comprender una variedad lingüística desconocida exige procesamiento.
El estudiante puede necesitar identificar los sonidos, reconocer las palabras, relacionarlas con formas conocidas y construir el significado antes de responder.
Todo eso ocurre mientras la conversación continúa.
Por lo tanto, una respuesta lenta no demuestra necesariamente falta de conocimientos.
Puede reflejar una dificultad temporal para procesar una variedad lingüística poco familiar.
3. El alemán estándar sigue siendo fundamental para la escuela
El alemán suizo tiene una presencia importante en la vida social de numerosas comunidades.
Sin embargo, el alemán estándar desempeña funciones esenciales en la enseñanza formal y en la comunicación escrita.
Los libros de texto, las actividades escritas, muchos documentos escolares y las evaluaciones requieren competencias en esta variedad.
Además, conviene evitar otro malentendido.
El alemán estándar utilizado en Suiza no es simplemente una copia del alemán de Alemania.
Existe una variedad nacional reconocida: el alemán estándar suizo.
Por ejemplo, en Suiza se utilizan palabras como:
Velo — bicicleta.
Spital — hospital.
parkieren — aparcar.
Son ejemplos de vocabulario característico del uso suizo.
Por eso, aprender alemán para estudiar en Suiza no significa necesariamente adoptar todas las convenciones habituales de Alemania.
El objetivo es comprender las variedades y los registros que realmente se utilizan en el entorno educativo del estudiante.
4. El jardín de infancia: un ejemplo concreto del cantón de Zúrich
La organización educativa suiza depende en buena medida de los cantones.
Por eso no debemos tratar todas las escuelas del país como si siguieran exactamente las mismas reglas.
El cantón de Zúrich ofrece un ejemplo especialmente interesante.
Según su información educativa oficial, en el jardín de infancia la lengua de enseñanza es, por regla general, el alemán suizo, aunque pueden utilizarse secuencias en alemán estándar.
En cambio, la enseñanza específica de alemán como segunda lengua, conocida como Deutsch als Zweitsprache o DaZ, se realiza generalmente en alemán estándar.
Esto crea una situación que puede sorprender a las familias recién llegadas.
El niño escucha alemán suizo en determinadas actividades ordinarias del jardín de infancia.
Pero recibe apoyo lingüístico adicional en alemán estándar.
No es una contradicción.
Las dos variedades cumplen funciones educativas diferentes.
El alemán suizo puede facilitar la participación en el entorno inmediato.
El alemán estándar contribuye al desarrollo de las competencias necesarias para la alfabetización y la enseñanza posterior.
Las familias deben consultar las condiciones concretas de su cantón, municipio y centro escolar.
5. ¿Qué significa DaZ en Suiza?
DaZ es la abreviatura de Deutsch als Zweitsprache: alemán como segunda lengua.
Es un concepto importante para las familias cuyos hijos no tienen el alemán como primera lengua.
Pero DaZ no debe confundirse exclusivamente con clases para principiantes.
Un niño puede conversar en alemán y seguir necesitando apoyo para desarrollar competencias lingüísticas escolares.
Por ejemplo, puede comprender preguntas sencillas, pero tener dificultades para explicar una relación de causa y efecto.
O puede leer un texto y reconocer casi todas las palabras, pero no identificar la información necesaria para responder una pregunta.
La finalidad de la enseñanza de DaZ no se limita a la supervivencia comunicativa.
También puede contribuir al acceso efectivo a la enseñanza ordinaria.
Para las familias, la pregunta relevante no es solamente:
¿Mi hijo recibe apoyo de alemán?
También es importante preguntar:
¿Qué competencias concretas está desarrollando ese apoyo y cómo se relacionan con las exigencias de sus asignaturas?
6. El tercer nivel: el lenguaje académico
Consideremos dos preguntas en alemán.
Pregunta cotidiana:
Warum bist du zu spät?
¿Por qué has llegado tarde?
Instrucción escolar:
Begründe anhand der Grafik, weshalb sich die beiden Werte unterschiedlich entwickelt haben.
Justifica, basándote en el gráfico, por qué los dos valores han evolucionado de manera diferente.
Ambas frases están escritas en alemán.
Pero sus exigencias son muy distintas.
En la segunda, el estudiante debe comprender que necesita:
interpretar un gráfico;
identificar dos evoluciones;
compararlas;
establecer una relación;
formular una explicación;
y justificarla mediante información relevante.
No se trata simplemente de conocer más palabras.
Se trata de comprender cómo el lenguaje organiza una operación intelectual.
En el contexto educativo germanófono, esta dimensión suele abordarse mediante conceptos como Bildungssprache, Schulsprache y Fachsprache.
Es decir, lenguaje académico, lenguaje escolar y lenguaje especializado de las asignaturas.
7. Un niño puede saber matemáticas y obtener malos resultados
Imaginemos a un estudiante que ha aprendido matemáticas en español.
Comprende las fracciones.
Sabe calcular porcentajes.
Resuelve ecuaciones sencillas.
Pero cuando comienza a estudiar en alemán, sus resultados empeoran.
Los adultos podrían concluir:
«Tiene dificultades con las matemáticas».
Sin embargo, esa conclusión puede ser prematura.
Quizá el estudiante domina el concepto matemático.
Lo que no comprende es la instrucción en alemán.
Comparemos:
Berechne den Anteil.
Calcula la proporción.
Bestimme die prozentuale Veränderung.
Determina la variación porcentual.
Begründe deinen Lösungsweg.
Justifica el procedimiento utilizado para llegar a la solución.
Las tres instrucciones exigen acciones diferentes.
La tercera, en particular, requiere algo más que obtener el resultado correcto.
El estudiante debe hacer visible su razonamiento.
Un ejemplo práctico
Un producto cuesta inicialmente 80 francos suizos.
Después aumenta hasta 100 francos.
La pregunta es:
Um wie viel Prozent hat sich der Preis erhöht?
¿En qué porcentaje ha aumentado el precio?
La respuesta correcta es 25 %.
Pero si el ejercicio añade:
Begründe deine Antwort.
Justifica tu respuesta.
Entonces escribir únicamente 25 % puede resultar insuficiente.
El estudiante necesita explicar que el aumento es de 20 francos y que esa cantidad representa el 25 % del precio inicial de 80 francos.
Aquí se encuentran las matemáticas y el lenguaje escolar.
8. Tres dificultades que pueden parecer iguales
Supongamos que tres estudiantes fracasan en el mismo ejercicio.
Primer estudiante: no comprende el concepto
Incluso cuando recibe la explicación en español, no sabe calcular el porcentaje.
La dificultad es principalmente matemática.
Segundo estudiante: comprende las matemáticas, pero no el alemán
Cuando alguien traduce o explica la instrucción, resuelve el ejercicio inmediatamente.
La barrera principal es lingüística.
Tercer estudiante: calcula bien, pero no sabe justificar
Obtiene el resultado correcto, aunque no comprende qué tipo de explicación espera el profesor.
La dificultad está en la relación entre el conocimiento matemático y la forma escolar de presentarlo.
Los tres estudiantes pueden recibir una nota baja.
Pero no necesitan necesariamente la misma intervención.
El resultado visible puede ser idéntico, mientras que la causa educativa es diferente.
Esta distinción debería orientar cualquier apoyo individual.
9. Aprender matemáticas en alemán no consiste solo en memorizar términos
Por supuesto, el vocabulario importa.
Un estudiante debe comprender palabras como:
Bruch — fracción.
Zähler — numerador.
Nenner — denominador.
Prozent — porcentaje.
Gleichung — ecuación.
Pero conocer los sustantivos no garantiza comprender una tarea.
También hay que reconocer verbos que indican qué operación intelectual se espera.
Por ejemplo:
bestimmen — determinar;
vergleichen — comparar;
erklären — explicar;
begründen — justificar;
nachweisen — demostrar o acreditar, según el contexto;
beurteilen — valorar mediante criterios.
Un estudiante puede conocer todas las fórmulas y, aun así, interpretar mal una consigna.
Por eso, el aprendizaje de matemáticas en alemán puede requerir una enseñanza que conecte el concepto, la instrucción y la forma de responder.
10. La biología presenta otro problema lingüístico
Pensemos en la fotosíntesis.
Un estudiante puede explicar perfectamente en español cómo las plantas utilizan la energía luminosa.
Pero al intentar expresarlo en alemán, aparecen dificultades.
Necesita palabras como:
aufnehmen — absorber o captar;
umwandeln — transformar;
abgeben — liberar o emitir;
mithilfe von — con ayuda de;
durch — mediante, por o a través de;
dadurch — de ese modo, como consecuencia de ello;
Voraussetzung — condición previa;
Zusammenhang — relación o conexión.
Estas expresiones no son simplemente nombres de conceptos biológicos.
Permiten construir explicaciones.
Por ejemplo, establecer qué sustancia se transforma, qué condición permite un proceso y qué resultado se produce.
En otras palabras, el alumno no solo aprende biología en alemán.
También aprende cómo se expresan los procesos biológicos en alemán.
11. Los verbos de las instrucciones pueden cambiar toda la respuesta
En muchas actividades escolares, los verbos utilizados en las consignas son decisivos.
Veamos algunos ejemplos.
| Alemán | Español | Qué suele exigir |
|---|---|---|
| Nenne | Nombra | Identificar elementos |
| Beschreibe | Describe | Presentar características o procesos |
| Erkläre | Explica | Mostrar relaciones |
| Begründe | Justifica | Aportar razones |
| Vergleiche | Compara | Establecer semejanzas y diferencias |
| Beurteile | Evalúa | Formular una valoración fundamentada |
Las exigencias exactas dependen de la asignatura, el nivel escolar y los criterios de evaluación.
Sin embargo, la diferencia general es importante.
Si la consigna dice:
Nenne zwei Ursachen.
Nombra dos causas.
Puede bastar con identificarlas.
Pero si dice:
Erkläre zwei Ursachen.
Explica dos causas.
El estudiante probablemente deberá desarrollar relaciones y mecanismos, no limitarse a enumerar palabras.
Comprender un verbo de instrucción significa comprender qué tipo de pensamiento debe aparecer en la respuesta.
12. ¿Por qué hablar alemán con fluidez no garantiza el éxito escolar?
Un niño puede participar con naturalidad en conversaciones.
Puede comprender a sus compañeros.
Puede contar historias y expresar opiniones.
Incluso puede sentirse socialmente integrado.
Pero eso no significa que todas las exigencias del lenguaje académico estén resueltas.
Una conversación cotidiana permite apoyarse en el contexto, los gestos y las aclaraciones inmediatas.
Una evaluación escrita puede exigir comprender una instrucción compleja sin ayuda.
Además, el estudiante debe seleccionar información, organizarla y expresarla de manera adecuada.
Por eso, la fluidez conversacional y el dominio del lenguaje escolar no deben confundirse.
13. ¿Un nivel B1 o B2 garantiza que el niño está preparado?
Los niveles de competencia lingüística pueden aportar información útil.
Pero no describen automáticamente todas las habilidades necesarias para estudiar una asignatura concreta.
Dos estudiantes con un nivel general similar pueden presentar perfiles muy distintos.
Uno comprende textos escritos, pero tiene dificultades con el alemán suizo oral.
Otro conversa con soltura, pero no entiende bien los enunciados de matemáticas.
Un tercero conoce términos científicos, pero no consigue elaborar explicaciones escritas.
La pregunta:
¿Qué nivel de alemán tiene mi hijo?
debería complementarse con otra:
¿Qué puede hacer realmente mi hijo utilizando el alemán dentro de la escuela?
14. El español puede ser una herramienta de aprendizaje, no un obstáculo
Para las familias hispanohablantes, este punto merece especial atención.
Supongamos que un niño entiende perfectamente una operación matemática cuando se le explica en español.
Pero no puede resolver una tarea equivalente en alemán.
¿Debemos eliminar el español de la explicación?
No necesariamente.
El español puede servir para comprobar si el concepto matemático está comprendido.
Después, el trabajo consiste en conectar ese conocimiento con el lenguaje utilizado en la escuela suiza.
Por ejemplo:
Primero, el estudiante explica en español por qué el resultado es correcto.
Después, identifica las estructuras necesarias para expresarlo en alemán.
Finalmente, practica una respuesta completa en alemán.
El objetivo no es depender permanentemente de una traducción.
El objetivo es utilizar el conocimiento disponible para desarrollar autonomía en la lengua escolar.
La lengua más fuerte del niño es información educativa
No es únicamente un dato biográfico.
Puede ayudar a distinguir entre una dificultad conceptual y una barrera lingüística.
Y esa distinción permite enseñar con mayor precisión.
15. ¿Es mejor un profesor suizo o uno que conoce el sistema educativo de origen?
Algunas familias buscan docentes que comprendan tanto las exigencias de la escuela suiza como las formas de aprendizaje a las que sus hijos estaban acostumbrados.
Esa necesidad puede ser legítima.
Un niño que ha estudiado matemáticas en otro país quizá domina los procedimientos, pero desconoce las expectativas de explicación y argumentación de su nueva escuela.
Un profesor capaz de identificar estas diferencias puede ayudar a construir un puente entre ambas experiencias.
Sin embargo, no sería correcto afirmar que los profesores de un origen nacional determinado son necesariamente mejores que otros.
La nacionalidad no garantiza la calidad docente.
Lo relevante es la combinación de competencias.
¿Comprende el profesor la asignatura?
¿Conoce las exigencias del entorno escolar?
¿Puede identificar dónde aparece la dificultad?
¿Sabe explicar el mismo concepto de diferentes maneras?
¿Puede utilizar la lengua más fuerte del alumno cuando eso facilita la comprensión?
¿Ayuda al estudiante a desarrollar independencia en alemán?
Estas preguntas ofrecen criterios más útiles que una simple comparación entre nacionalidades.
16. No todas las escuelas suizas funcionan exactamente igual
La educación suiza presenta importantes particularidades cantonales.
Por eso, las familias deben evitar generalizaciones.
La situación de un niño en Zúrich no necesariamente coincide con la de otro en Berna, Basilea o San Galo.
También importa la etapa educativa.
Un niño que entra en el jardín de infancia puede necesitar especialmente familiarizarse con el entorno oral.
Un adolescente que comienza una etapa secundaria puede enfrentarse a exigencias mucho más complejas de lectura, escritura y lenguaje especializado.
La estrategia de apoyo debe considerar el cantón, el centro, la edad, la trayectoria escolar y las dificultades observadas.
17. Una prueba práctica que los padres pueden realizar en casa
No hace falta comenzar inmediatamente con un examen completo.
Puede ser más útil observar cómo cambia el rendimiento del niño cuando modificamos una condición.
Seleccione una tarea real de la escuela.
Pida a su hijo que explique qué debe hacer, antes de resolverla.
Después pruebe lo siguiente:
- Leer la instrucción en voz alta.
- Reformularla en alemán más sencillo.
- Explicar únicamente el verbo principal de la consigna.
- Permitir que el niño explique el concepto en español.
- Pedir primero una respuesta oral.
- Comparar esa respuesta con la versión escrita en alemán.
Cada cambio proporciona información.
Si el niño resuelve la tarea después de comprender la instrucción, existe una pista importante sobre el componente lingüístico.
Si continúa sin comprender el concepto, habrá que investigar el contenido de la asignatura.
Si conoce la respuesta, pero no puede justificarla, puede necesitar trabajar la forma de expresar el razonamiento.
Esta observación doméstica no sustituye una evaluación escolar especializada.
Pero ayuda a formular preguntas más precisas.
18. Qué conviene evitar cuando aparecen dificultades
Hay varias conclusiones precipitadas que pueden complicar la situación.
«Mi hijo entiende el alemán suizo, así que ya no necesita apoyo lingüístico».
Comprender conversaciones no equivale a dominar la escritura académica.
«Tiene un nivel B1, por lo tanto el problema debe estar en matemáticas».
Un nivel general no garantiza la comprensión de todas las tareas escolares.
«No entiende el dialecto, así que las clases anteriores de alemán no sirvieron».
Conocer el alemán estándar sigue siendo valioso, aunque la adaptación al dialecto requiera tiempo.
«Necesita simplemente más vocabulario».
A veces faltan palabras.
Otras veces faltan estructuras, comprensión de instrucciones o conocimientos sobre cómo justificar una respuesta.
La intervención debe corresponder al problema real.
19. Alemán + asignatura: una unidad educativa especialmente útil
La enseñanza tradicional suele separar las necesidades.
Por un lado, clases de alemán.
Por otro, apoyo en matemáticas.
Por otro, biología o física.
En muchos casos, esa separación funciona.
Pero existen dificultades que aparecen precisamente en la intersección.
El niño sabe matemáticas, pero no entiende los enunciados en alemán.
Conoce la biología, pero no puede explicar un proceso.
Comprende el vocabulario general, pero desconoce cómo construir una respuesta académica.
En estos casos puede ser útil trabajar con una combinación:
Alemán + Matemáticas
Alemán + Biología
Alemán + Física
Alemán + otras asignaturas escolares
No se trata de convertir cada clase de idiomas en una clase improvisada de ciencias.
Se trata de desarrollar las herramientas lingüísticas necesarias para acceder al contenido y demostrar lo aprendido.
20. Cómo elegir apoyo educativo para un hijo que estudia en Suiza
Antes de buscar clases adicionales, conviene identificar la necesidad principal.
¿El niño necesita mejorar su comprensión oral?
¿Le cuesta leer textos escolares?
¿No comprende las instrucciones?
¿Tiene dificultades con una asignatura específica?
¿O sabe resolver los ejercicios, pero no consigue explicar sus respuestas en alemán?
En Levitin Language School, las familias pueden encontrar opciones de enseñanza individual de idiomas y apoyo adaptado a objetivos concretos.
La escuela trabaja con una estructura de enseñanza en línea, lo que permite organizar el aprendizaje sin depender de que el alumno y el profesor se encuentren en el mismo país.
El enfoque puede orientarse al desarrollo del alemán, a determinadas dificultades escolares o a la combinación entre idioma y asignatura, según la especialidad del docente disponible.
Contacto directo con la dirección de la escuela
Si su hijo estudia en la Suiza germanófona y necesita apoyo, puede escribir directamente a Tymur Levitin por Telegram.
Para recibir una orientación inicial por escrito, indique el cantón, la edad y el curso escolar del niño, los idiomas que utiliza, las asignaturas que presentan dificultades y qué tipo de ayuda necesita.
Así será posible determinar qué modalidad de enseñanza y qué perfil docente pueden resultar adecuados.
La enseñanza individual complementa la escolarización ordinaria; no sustituye las medidas oficiales de DaZ ni las decisiones pedagógicas de los centros educativos suizos.
21. Tres preguntas útiles antes de contratar clases
Una familia puede preguntar a un profesor:
¿Cómo distingue entre una dificultad con el alemán y una dificultad con la asignatura?
Esta pregunta permite saber si el docente analiza el problema antes de proponer ejercicios.
¿Qué hace cuando el alumno conoce la respuesta, pero no puede explicarla en alemán?
Aquí importa la capacidad de conectar el conocimiento existente con las exigencias del lenguaje escolar.
¿Cómo utiliza los conocimientos previos y la lengua más fuerte del estudiante?
La respuesta permite comprender si la enseñanza aprovecha lo que el niño ya sabe o comienza innecesariamente desde cero.
El origen nacional del profesor, por sí solo, no responde a ninguna de estas preguntas.
22. La integración escolar no termina cuando el niño empieza a conversar
La adaptación lingüística puede avanzar a diferentes velocidades.
Primero, un niño aprende a reconocer expresiones frecuentes.
Después, comienza a participar en conversaciones.
Más adelante, mejora su comprensión de textos y tareas.
Y progresivamente desarrolla la capacidad de explicar conocimientos complejos.
Pero este proceso no siempre es lineal.
Un estudiante puede avanzar rápidamente en la comunicación social y necesitar más tiempo para dominar la escritura académica.
Otro puede tener una base sólida de alemán estándar y tardar en comprender los dialectos locales.
Por eso, la integración lingüística no debería medirse únicamente por la fluidez de una conversación.
También importa la capacidad de aprender, pensar y demostrar conocimientos mediante la lengua utilizada en la escuela.
23. Entonces, ¿qué alemán necesita un niño para estudiar en Suiza?
Volvamos a la pregunta inicial.
¿Alemán suizo o alemán estándar?
La respuesta depende de la función.
Si el niño tiene dificultades para comprender conversaciones locales, puede ser útil desarrollar familiaridad receptiva con el alemán suizo.
Si no comprende los libros de texto o las tareas escritas, debe fortalecer el alemán estándar.
Si conversa con fluidez, pero no sabe justificar respuestas o explicar procesos, necesita desarrollar el lenguaje académico.
Si el problema aparece en matemáticas o ciencias, hay que determinar si falta conocimiento de la asignatura, comprensión lingüística o la capacidad de conectar ambos elementos.
La mejor estrategia no consiste en estudiar indiscriminadamente más alemán, sino en identificar qué parte del sistema está impidiendo el aprendizaje.
Conclusión: el alemán escolar es una puerta de acceso al conocimiento
Para una familia inmigrante, la adaptación a la escuela suiza puede parecer inicialmente una cuestión de idioma.
Pero el problema es más amplio.
El alemán suizo puede ser importante para la vida social.
El alemán estándar es fundamental para numerosas tareas escolares.
El lenguaje académico permite interpretar información, explicar relaciones y demostrar conocimientos.
Y las asignaturas introducen sus propias exigencias lingüísticas.
Por eso, un niño puede conocer alemán y seguir necesitando apoyo.
No porque todo lo aprendido anteriormente haya sido inútil.
Sino porque hablar una lengua y aprender a través de esa lengua no son exactamente la misma competencia.
La tarea educativa consiste en identificar las dificultades concretas y construir los puentes necesarios.
Entre el alemán suizo y el estándar.
Entre la lengua cotidiana y la académica.
Entre el conocimiento adquirido anteriormente y las expectativas de la nueva escuela.
Entre comprender una respuesta y poder demostrarla.
«El idioma adecuado para la escuela no es una variedad que se elige una vez y para siempre. Es la capacidad de reconocer qué exige cada situación y hacer que el conocimiento sea accesible a través del lenguaje».
— Tymur Levitin
Sobre el autor
Tymur Levitin es fundador y director de Levitin Language School, profesor de idiomas, traductor y autor de investigaciones sobre lenguaje, pensamiento y comunicación.
Para conocer el enfoque original de esta investigación, también puede consultar las versiones publicadas en inglés y alemán.
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