
Una vez por semana. Dos veces. Tres. Todos los días. Cuando alguien empieza a aprender un idioma, es lógico querer una cifra. ¿Cuántas clases necesito? ¿Cuántas horas por semana? ¿Dos clases son suficientes? ¿Avanzaré el doble de rápido si tomo cuatro? La pregunta parece referirse al tiempo. En realidad, esconde una cuestión mucho más importante: […]